Delantero o defensor, ahí está el detalle

Delantero o defensor. Goleador o integrante del aclamado club de los raspa que te raspa. La duda da vueltas en mi cabeza desde hace varios días. ¿Qué voy a decir? ¿De qué juego? Si tengo que remitirme a mi historia, no me quedará otra que pedir la número 2 y dedicarme al tristemente célebre grito de "salimos".

Sí. Cuando llegué a Buenos Aires decidí nunca más jugar de defensor. Fue una suerte de vida nueva... "puesto nuevo". Acá nadie me conoce. "Digo que voy a adelante y listo". La mentira no tardó mucho en salir a la luz. A comienzos del 2004 me anoté para jugar en la selección de la Universidad de Belgrano. Estaba con buen ritmo y venía de entrenar con el plantel del Torneo Argentino B de Bancruz de Río Gallegos, el club que siempre estará en mi corazón.

Pasé una prueba y a las dos semanas debuté en la categoría promocional en la cancha del Club Harrods, en Belgrano. De líbero. Claro está. El técnico era Amilcar Ivanovic, un ex volante central picante de Velez y Platense. Así pasé a primera al poco tiempo y nunca más abandoné la línea de fondo. De a poco, las ilusiones de pasar mitad de cancha con pelota dominada desaparecieron. Mi paso por el fútbol de la UB duró dos años. Abandoné, muy a mi pesar, por problemas de horarios, los partidos se juegan los sábados y a esa hora ya estaba en la redacción de Perfil. Ese parate (?) me sirvió para continuar con mi plan terrorista: nunca más jugar de dos.

Desde los puesto de nueve, ocho y siete pude ver sufrir a grandes amigos intentado entender ese lugar de los olvidados. Ni me inmuté. Nunca. Ni en las peores goleadas. "En la defensa hago agua, olvidate", era mi respuesta. De a poco me acomodé a la linea delantera y pude aguantar. Ahora, la cosa es por los puntos y la duda es terrible.

El Gordo Irigoitía me puso de cuatro. Tenía 13 años y medía 1.60. Lo mio era marcar y entregar rápido. Me tenían prohibido pasar la línea de los volantes. Eso lo tenía claro. Luego llegó el estirón y me corrí a la línea de centrales. De 2. De 6. Con línea de tres, con línea de cuatro. Con líbero, en zona. Todos los sistemas. Lo que me aburrí, ni te cuento.

"La reconversión del ídolo. Ya que la hacés hacela con gloria. No vayas a tirar pelotazos. Soñá en grande", me dijo Maurito Fulco. 

#ElUltimoIntento tendrá que decidir. Yo quiero soñar en grande.


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