Esos primeros 50 días

Horas. Nada más. Imagino partidos, jugadas. Todo. Pienso en las 14 horas de vuelo. Trato de calmar esa ansiedad. Cierro algunos detalles. Falta tiempo. Todo quedó para último momento.

Fueron 50 días de entrenamiento. Acomodar horarios. Resignar tiempo libre, familia, amigos. Mucho sacrificio y ganas. Entrenamos con lluvia, con calor, cansados pero siempre tratando de reir. Sabíamos que si perdíamos eso, todo esto no iba a servir de nada.

Le pedí a Nico que me mande un balance de todo lo que hicimos. Preparó un texto muy lindo que en las próximas horas lo voy a subir completo. Este espacio también es de él, del profe. Me tomé el atrevimiento de sacar los detalles sobre el entranemiento y hacer una suerte de balance. 

Entrenamos entre cuatro y cinco días por semana. Hubo momentos en los que se nos complicó y tuvimos que ajustarnos a tres estímulos semanales pero fue lo mejor que pudimos hacer. Los dos tenemos responsabilidades profesionales que no podíamos ni queríamos dejar de lado. Esto tenía que ser un trabajo duro. Además, los lunes pudimos jugar con #NuncaMenosFC, algo que nos permitió tener un ritmo con pelota más fuerte que simples trabajos de estaciones.

"Las primeras dos semanas trabajamos sobre el Sistema Aeróbico, más precisamente continuo y fartlek. Se basó en sumar kilómetros con el correr de los días: 6/8/10 km de manera continua. También realizamos test para poder sacar el tiempo de las pasadas que vendrían después.

La tercera semana realizamos algunas pasadas de 1000 y 800 mts con un tiempo fijado por el test, con trabajos de fortalecimiento del tren inferior y parte media (abdominales y espinales). Por último a partir de la 4ta semana y hasta el día de hoy, con cumpleaños y fiestas de por medio, se intento trabajar 3 veces por semana realizando ejercicios de potencia de tren inferior (escaleras y rampas) trabajos de coordinación en las canchas de Salguero Fútbol, y en ocasiones sumarles a estos último el elemento fundamental de este deporte: la pelota”

Nico lo pudo explicar mejor que yo. Sufrí y me pregunté miles de veces por qué decidí este desafío. Ya está. El sábado a las 22 estaré arriba de ese avión, con diez kilos menos y un deseo: divertirme. El resto son detalles.

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