Madrid: Día II

El lunes terminó muy tranquilo. Pollo a la plancha con los pibes en el departamento. Mucha música, anécdotas y guitarra.

Ocho horas después, sonó la Mona. Mismo horario que ayer. Ya no me parece tan copado. Me levanté cuando el llamado de Nico y Fran subió un tono y dejó de ser buena onda. Los gemelos como un garrote. Las doce horas del avión, los nervios, la ansiedad y el primer entrenamiento se hacen sentir todos juntos.

Mismo camino. Esta vez sin Fran y ya con el abono de Transporte, además del ahorro nos permite sortear una línea de subte y combinar con el Renfe, un servicio de tren que alterna entre un subte y uno de línea tradicional. En Nuevos Ministerios nos encontramos con Mati y el Chiqui. A las 10 en punto dimos el presente en el Centro de Entrenamiento. El técnico, Angel Garrido, también es argentino. Jugó en River, de la misma camada del Beto Alonso y Mostaza Merlo. Sabe y se nota. Garrido no nos dio tregua. Trabajo alternado de potencia y velocidad. Escaleras, saltos y todo eso. Después de una hora y media de trabajo, apareció el fútbol reducido. A un costado, el Chiqui se enojada por no poder trabajar a la par. Viene de problemas de salud y se está poniendo a punto.

Hoy se sumaron a los trabajos Edu y Henrique (con H). Edu, categoría 87. Volante central paraguayo, viene de quedar libre en el ascenso de Portugal. Mientras tanto, aquí en Madrid, juega para el Vallecas, un club de la categoría preferente. Edu está en un nivel superior. Se nota cuando trabaja. Mucho más cuando tiene contacto con la pelota. Poco lo alcanza para hacer diferencia. Henrique es brasileño. Velocidad y técnica. Mucha técnica. Con Edu pude hablar un poco más. Es amigo de los chicos y eso ayuda. Además metió cumbia en el vestuario, imposible no acercarme.

De a poco uno se va dando cuenta que en todas las historias de vida, algo se repite. Son nómades del fútbol. Viven para sobrevivir, deambulando detrás de una pelota. No tienen casa, su familia está lejos. Apenas tienen patria, esa a la que resisten volver. Creen que en Europa está ese golpe de suerte que en algún momento llegará o quizás nunca, pero siempre lo van a estar esperando. Son presa fácil de representantes garcas, estafadores y embaucadores. No importa. Golpe y a buscar otro club.




Nico fue al supermercado. Con 150 pesos argentinos llenamos la heladera. Increíble. Mañana se viene el tercer día. Ya estamos aclimatados y con más ganas. A la noche juegan Real- Barca. Estaré en el Bernabéu, pero eso es otra historia.

Foto 1: Estación Nuevos Ministerios. Subte que va a la zona de Barajas.
Foto 2: Las pecheras antes de arrancar el entrenamiento.
Foto 3: Fútbol reducido bajo el mando de Angel Garrido.

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