Entrenamiento registrado








Se complica Madrid: Día III

Primera pasada. Subida de 50 metros. Mi cabeza explotaba y mis pulmones también. Ah, y mis piernas. Todo. Llegué hasta el cono y apareció el calambre en el gemelo derecho. Fue un aviso, si seguía con los trabajos terminaba desgarrado. No me quedan dudas de eso. Tranquilo, hice trabajos diferenciados junto al Chiqui y un pibe nuevo. Corrimos una hora más, recorriendo toda la longitud de las 160 hectáreas del Parque Juan Carlos I. El segundo más grande de Madrid después del Retiro. Ayer sentimos todo el cansancio junto.

Nico se la bancó muy bien pero terminó muerto. Era lógico que en el algún momento nuestra historia nos iba a pasar factura. Los chicos dedicaron su vida a jugar al fútbol, conocen de temporadas y pre temporadas. En mi caso, es la vuelta a un entrenamiento exigente después de nueve años. Angel, el técnico, no perdona. No hay forma de negociar, dice "cinco pasadas" y de ahí no se mueve. Está bien que así sea. Cuando llegamos al centro Spocs, la cancha nos recibió con una hermosa escarcha. Eso sí, esta vez no hicimos fútbol reducido.


Por la tarde aprovechamos para comprar algunas cosas y descansar. A la noche tenía el partido del Real Madrid y Barcelona. Estaba acreditado y necesitaba llegar temprano (esa experiencia llegará en otro post).

Mucho escuché de la crisis española. Las comparaciones con el 2001 argentino fue algo muy repetido, incluso por los medios oficialistas. Es cierto, las cosas en esta parte del mundo no son lo que eran, pero lo concreto es que a la crisis no la veo por ningún lado. No está. No se percibe. Sólo podes darte cuenta con algunos detalles que un turista no los puede encontrar. Nosotros nos enteramos porque estamos en trato constante con inmigrantes de clase media, media baja, el sector más golpeado. Te cuentan su día a día. Reconocen una malaria económica. Recuerdan sus tiempos de bonanza pero no reniegan de lo que lo que viven ahora.

Hoy Nico hizo trabajo con pelota y yo me quedé tratando de recuperarme. Vengo durmiendo poco, me cuesta mucho conciliar el sueño y se vienen días importantes. Llegué del Bernabéu a las 2 de la mañana, luego de caminar las 30 cuadras que separan el departamento del estadio merengue. Aproveché y dormí un tiempo más. Esta tarde saldré a correr un par de kilómetros para seguir en ritmo y estirar los músculos. Mañana toca doble turno y fútbol. Es el día clave de la primera semana.


Madrid: Cajero de Libros (?)

Muchas cosas me sorprenden de Madrid. ¿Tenés ganas de leer en el tren pero te olvidaste el libro en tu casa? ¿Te faltaban dos páginas para el final? No te preocupes. Lo sacás en una estación, lo terminás y listo. Lo entregás en otra. Impecable.




Madrid: Día II

El lunes terminó muy tranquilo. Pollo a la plancha con los pibes en el departamento. Mucha música, anécdotas y guitarra.

Ocho horas después, sonó la Mona. Mismo horario que ayer. Ya no me parece tan copado. Me levanté cuando el llamado de Nico y Fran subió un tono y dejó de ser buena onda. Los gemelos como un garrote. Las doce horas del avión, los nervios, la ansiedad y el primer entrenamiento se hacen sentir todos juntos.

Mismo camino. Esta vez sin Fran y ya con el abono de Transporte, además del ahorro nos permite sortear una línea de subte y combinar con el Renfe, un servicio de tren que alterna entre un subte y uno de línea tradicional. En Nuevos Ministerios nos encontramos con Mati y el Chiqui. A las 10 en punto dimos el presente en el Centro de Entrenamiento. El técnico, Angel Garrido, también es argentino. Jugó en River, de la misma camada del Beto Alonso y Mostaza Merlo. Sabe y se nota. Garrido no nos dio tregua. Trabajo alternado de potencia y velocidad. Escaleras, saltos y todo eso. Después de una hora y media de trabajo, apareció el fútbol reducido. A un costado, el Chiqui se enojada por no poder trabajar a la par. Viene de problemas de salud y se está poniendo a punto.

Hoy se sumaron a los trabajos Edu y Henrique (con H). Edu, categoría 87. Volante central paraguayo, viene de quedar libre en el ascenso de Portugal. Mientras tanto, aquí en Madrid, juega para el Vallecas, un club de la categoría preferente. Edu está en un nivel superior. Se nota cuando trabaja. Mucho más cuando tiene contacto con la pelota. Poco lo alcanza para hacer diferencia. Henrique es brasileño. Velocidad y técnica. Mucha técnica. Con Edu pude hablar un poco más. Es amigo de los chicos y eso ayuda. Además metió cumbia en el vestuario, imposible no acercarme.

De a poco uno se va dando cuenta que en todas las historias de vida, algo se repite. Son nómades del fútbol. Viven para sobrevivir, deambulando detrás de una pelota. No tienen casa, su familia está lejos. Apenas tienen patria, esa a la que resisten volver. Creen que en Europa está ese golpe de suerte que en algún momento llegará o quizás nunca, pero siempre lo van a estar esperando. Son presa fácil de representantes garcas, estafadores y embaucadores. No importa. Golpe y a buscar otro club.




Nico fue al supermercado. Con 150 pesos argentinos llenamos la heladera. Increíble. Mañana se viene el tercer día. Ya estamos aclimatados y con más ganas. A la noche juegan Real- Barca. Estaré en el Bernabéu, pero eso es otra historia.

Foto 1: Estación Nuevos Ministerios. Subte que va a la zona de Barajas.
Foto 2: Las pecheras antes de arrancar el entrenamiento.
Foto 3: Fútbol reducido bajo el mando de Angel Garrido.


Madrid: Día I

A las 8 de la mañana sonó el teléfono de Fran. La Mona Jimenez arrancaba a full. "Soy argentino como la locura de seguir creyendo, como la aventura seguir queriendo". Un tema especial para alguien que busca un lugar, lejos de su familia y su Lanús. Nico, el hombre más responsable de este viaje, se levantó rápido. No sé si por la ansiedad o por no soportar más a su metro setenta y pico en un sofá de dos cuerpos.
Desayunamos tranqui, acomodamos los bolsos y salimos los tres a la estación Nuevos Ministerios. Treinta y cinco minutos de viaje, una combinación de subte y una línea de colectivo hasta llegar al Spocs Center. En la parada nos encontramos con Simón, un colombiano de 19 años que se está preparando para entrar en alguna filial de los equipos de la primera española. En la cancha, la conexión con El Chiqui y Mati fue atomática. El Chiqui tiene 26 años, el jugador más baldosero de esta aventura. Desde el 2009 transita por clubes del ascenso español e italiano. Se jacta de haber estado internado en tres países y de una cantidad insuperable de oficios que le permitieron sobrevivir en Europa. Albañil por tres días, barman durante un mes, operario en una fabrica de ventanas de aluminio en Italia, volantero y casi termina poniendo vidrios en un rascacielos de Paris. Durmió en una estación porque lo echaron de un club por algunos desarreglos y se mudó once veces. Asegura que casi entra en una inmobiliaria de Madrid. Sí, en el medio de la peor crisis española, el Chiqui pretende vender departamentos. Sin dudas, su vida va a contramano. Ahora camina por Madrid con la campera del Atlético Tecchiena, su último club en la tercera categoría italiana y una gorrita que le regaló un "vecino medio rapper".  Tiene algo. Una forma de ser especial a la que ya encontraremos el secreto.
Con Matías hablamos menos. Cordobés de 25 años. Jugó en Italia, Suecia y en una isla frente a Ibiza. Un paraíso. Le decían el Pele Blanco de Formentera. Ahora trabaja en un local de venta de celulares, mientras busca un golpe de suerte futbolístico.
Arrancamos muy bien. Regenerativo de cuatro kilómetros y trabajos de potencia. El objetivo que nos marcamos en Buenos Aires se cumplió. Estamos a la par del resto y eso es clave para seguir apuntando alto. Después de los trabajos físicos llegó el contacto con la pelota. Tiros al arco y ejercicios de sincronización. El final, ya con una lluvia copiosa, fue con fútbol informal. A esa hora, cerca de las 12 del mediodía, el clima ya estaba muy complicado. Mucho frío. Nada paró el entrenamiento. Me sentí en mi Río Gallegos.
Por la tarde cerramos algunos trámites y compramos el bono de Transporte que nos permite ahorrar un número importante. Evitamos pagar los seis euros por día que nos costaría ir a entrenar abonando los boletos comunes.
Ahora se siente el cansancio, eso es lo de menos, mañana toca el segundo día y esto se pone cada día mejor.






Bienvenidos a España

Salimos con tres horas de demora. Llegué a pensar que se venía la gran Aerolíneas, se cancelaba el vuelo y nos veíamos en Disney. #ElUltimoIntento arrancó de una manera épica.

Trece horas. Imposible. Insostenible. Duro y trágico. Todo eso. Todo junto. A la 1 de la mañana del 15 de enero, carreteó el Airbus por la pista central de Ezeiza. Y ahí estábamos nosotros: dos locos con ganas de jugar al fútbol.

"Chicos: Pollo o pasta?", preguntó el azafato, con un chaleco muy Ante Garmaz. "Qué nos recomendás? Decinos vos", le pregunté. "Ninguna de las dos cosas", nos respondió. Elegimos pollo. Cuarenta y cinco minutos después de despegar yo ya me había tomado el primer miorelajante. Cuatro horas después... el segundo. Nico, con un antifaz mágico, algo ridículo ya estaba imaginando jugadas.

Las primeras seis horas de vuelo fueron torturantes. La segunda mitad no la sentí. Me desperté faltando dos horas, a la altura de Marruecos. Ya estaba todo liquidado. En Barajas aguantamos a los argentinos desesperados por bajarse del avión, al desesperado por la valija, al desesperado por la conexión que pierde, al desesperado por el pasillo. A todo tipo de pasajero con desorden mental.

Llegó la fila en migraciones. "Primera vez en España?", pregunta un joven agente de migraciones. "Sí. Venimos de turismo y a cubrir el clásico Real-Barca". Sí, dale. Explicale que venimos a jugar al fútbol con un grupo de jugadores libres y a probarnos en el ascenso español. No había chances de seguir. "Traen carta de recomendación?", consulta ya un poco más nervioso nuestro amigo. Pensé muchas respuestas pero una sola era clave: "No. No tenemos". Cara de circunstancia. Nico ya estaba blanco. "A qué se dedica?", le preguntó sacándome del lugar de vocero. El profe pensó y tiró la terrible demostración de inseguridad: "Eh? Qué?". Repite la pregunta. "Soy periodista. Soy su compañero". Estamos al horno. Ya está. Sin embargo, escuche el ruido del sello y esa frase armoniosa: "Bienvenidos a España".



Arranca el sueño

Ya estamos en Ezeiza. Sentados y algo aburridos, faltando aún 12 horas de vuelo. Cerca de nosotros y con fuertes críticas al Gobierno, un grupo de parejas discuten lo que van a comer en Cancún. De un lado... los que se van a disfrutar del calor mexicano. En la otra vereda, los que nos vamos a cagar de frío al invierno europeo. Mientras escribo desde el celular, con Nico tratamos de decidir qué música le vamos a meter al vestuario. Hay fuertes diferencias. Algunas irreconciliables. Desde Madrid, Fran nos manda mensajes. Todavía no caigo. Esto que arrancó como un delirio, ahora es una hermosa realidad.

Llegamos a las 14.30 de Madrid (diferencia de cuatro horas con Buenos Aires). Mañana tenemos libre. Vamos aprovechar para acomodarnos y aprender un poco de los movimientos madrileños . Recuperarnos del viaje y descansar es clave. Ya estamos convocados para el entrenamiento del lunes. Desde la casa de Fran hasta el centro de entrenamiento, en la zona del aeropuerto de Barajas, tenemos un viaje en subte y colectivo. Treinta y cinco minutos aproximadamente. Todos los días.

Acaban de llamar para embarcar. Nos escribimos desde el viejo continente. Esto recién empieza.




#ElUltimoIntento en Día de Cierre



Esos primeros 50 días

Horas. Nada más. Imagino partidos, jugadas. Todo. Pienso en las 14 horas de vuelo. Trato de calmar esa ansiedad. Cierro algunos detalles. Falta tiempo. Todo quedó para último momento.

Fueron 50 días de entrenamiento. Acomodar horarios. Resignar tiempo libre, familia, amigos. Mucho sacrificio y ganas. Entrenamos con lluvia, con calor, cansados pero siempre tratando de reir. Sabíamos que si perdíamos eso, todo esto no iba a servir de nada.

Le pedí a Nico que me mande un balance de todo lo que hicimos. Preparó un texto muy lindo que en las próximas horas lo voy a subir completo. Este espacio también es de él, del profe. Me tomé el atrevimiento de sacar los detalles sobre el entranemiento y hacer una suerte de balance. 

Entrenamos entre cuatro y cinco días por semana. Hubo momentos en los que se nos complicó y tuvimos que ajustarnos a tres estímulos semanales pero fue lo mejor que pudimos hacer. Los dos tenemos responsabilidades profesionales que no podíamos ni queríamos dejar de lado. Esto tenía que ser un trabajo duro. Además, los lunes pudimos jugar con #NuncaMenosFC, algo que nos permitió tener un ritmo con pelota más fuerte que simples trabajos de estaciones.

"Las primeras dos semanas trabajamos sobre el Sistema Aeróbico, más precisamente continuo y fartlek. Se basó en sumar kilómetros con el correr de los días: 6/8/10 km de manera continua. También realizamos test para poder sacar el tiempo de las pasadas que vendrían después.

La tercera semana realizamos algunas pasadas de 1000 y 800 mts con un tiempo fijado por el test, con trabajos de fortalecimiento del tren inferior y parte media (abdominales y espinales). Por último a partir de la 4ta semana y hasta el día de hoy, con cumpleaños y fiestas de por medio, se intento trabajar 3 veces por semana realizando ejercicios de potencia de tren inferior (escaleras y rampas) trabajos de coordinación en las canchas de Salguero Fútbol, y en ocasiones sumarles a estos último el elemento fundamental de este deporte: la pelota”

Nico lo pudo explicar mejor que yo. Sufrí y me pregunté miles de veces por qué decidí este desafío. Ya está. El sábado a las 22 estaré arriba de ese avión, con diez kilos menos y un deseo: divertirme. El resto son detalles.


Mañana en Pilar

A metros de donde escribo este post, le realizan los últimos estudios, antes del alta, a la Presidenta de la Nación. Con Nico, teníamos todo listo para entrenar esta mañana pero ayer a última hora llegó ese llamado terrible. La convocatoria para la cobertura de hoy. Siete de la mañana arriba y suspensión del entrenamiento.

Falta una semana. Siete días. Nada. ¿Tiempo de balance? Todavía no. Esto recién comienza. Lo único que puedo afirmar es que sin Nico esto no era posible. Sus ganas, su profesionalismo y su gran corazón permitieron que esta locura se transforme en realidad. Pienso en todo lo que va a venir. En esos primeros 20 días. En Madrid. En el fútbol. Todo. La cabeza no descansa.

Cumpliremos un sueño y viviremos una experiencia única. Los dos cruzaremos el Atlántico por primera vez y lo vamos hacer por una pelota. No sé que es lo pueda pasar. Eso ya no importa.
Escucho a los pibes cantar que a la patria la van a liberar (?). Cristina espera sus resultados y yo espero mi avión. Cada loco con su tema. 



Faltan 11 días

El tiempo corre. Ayer jugamos con #NuncaMenosFC. Perdimos pero estamos clasficados para las finales que se jugarán en Marzo. Es increíble pero ya está jugando el factor "España". Cualquier pelota dividida puede ser el final de todo esto. Terminé contento. Ya no pienso en el resultado. Trato de medir mi ritmo. Saber qué es lo que falta y acelerar en estos once días. El nivel mejoró. La pelota ya no rebota. Me siento con aire y puedo pensar mejor.

El único problema (importante) que tenemos, es que llegaremos a Madrid con muy poco fútbol. Jugar en una cancha de fútbol seis sirve pero no es medida.   

Ayer a la mañana hicimos trabajos con pelota en Salguero Fútbol. El objetivo es salir de la base física para meternos en otro tipos de ejercicios y no llegar tan duros a Europa. La agenda española ya superó la mini pretemporada y eso nos perjudica. Tenemos confianza y eso es muy importante. Hoy y mañana no vamos a entrenar. Nico se tiene que recuperar de una gripe y yo de un dolor en la planta del pie derecho. Tenemos que ser cuidadosos y no desesperarnos. Marcar el objetivo. 

Ayer estuve hablando con Fran que está en Madrid. Ya nos está esperando. Esta semana vamos a armar con Nico la agenda para los primeros quince días. Eso. Primeros quince días.