MEMORIAS DE UN DETECTIVE


Duro y honesto, con el temple sagaz, característica de un detective privado, Philip Marlowe hombre de honor y un caballero moderno fue, quizás, la creación más recordada de la habilidad literaria de Raymond Chandler. Chandler nació en Chicago, pero creció en el viejo continente, precisamente en Inglaterra, luego de atravesar una dura crisis familiar, desatada por el divorcio de sus padres.

Asistió a una escuela pública en Londres. Estudió asignaturas clásicas y modernas, recibió sólidos conocimientos en el arte de escribir y de esa forma, Chandler empezó a construir su vida junto con la literatura. Parte de su educación transcurrió en Francia y Alemania, pero luego su vida cambió gradualmente cuando se convirtió en ciudadano británico para poder anotarse en el servicio militar. Su escueta experiencia militar, sin embargo, le valió poder plasmar en su personaje principal y en sus historias, ciertos trazos de su pasado en el ejército.
Muchos aseguran que ese tiempo de pausa literaria fue lo que le permitió madurar a Chandler la idea de dedicarse a la pluma, su verdadera pasión.

En ese tiempo, la única forma que encontró para poder descargar sus ganas de escribir fue el periodismo. Escribió durante cuatro años para el London Daily Express y para la Bristol Western Gazette, pero siempre sus textos se caracterizaron por una impronta más literaria que periodística. En esos años, Chandler escribió 27 poemas y su primer relato, The Rose Leaf Romance. Con su vida ya definida para el lado de las letras, en 1912 regresó a los Estados Unidos, para nunca más irse.
En 1924 se casó con Cissy Hurlburt 18 años mayor que el, casada y divorciada dos veces. Cissy fue el sostén de Chandler para poder centrarse en las novelas policiales, lo que un tiempo después, lo colocaría en la historia de la literatura policial. Pasó cinco meses escribiendo su primer relato, Blackmailers Don't Shoot, que apareció en Diciembre de 1933 en Black Mask, donde Chandler publicó sus primeras historias policíacas. Era un escritor lento, descriptivo por demás, como si el mismo ayudaría al lector a resolver los casos. Entre 1933 y 1939, produjo 19 relatos. A diferencia de la mayoría de los escritores de la novela policial, intentaba salirse de la formula habitual y profundizaba en una dirección más humana y profunda. Su cuarta historia fue Killer in the Rain. Esta historia presentó a Philip Marlowe, el maduro detective privado de 38 años. Marlowe se movía, en los años ’30, por el lado oscuro de Los Ángeles, en pleno auge de la ley seca.
Philip Marlowe se convirtió en el prototipo de detective de los años 30. Solitario, duro pero tierno, cínico y desencantado, pero a la vez, una buena persona presa de sus vicios. La calidad del personaje, la buena recepción en el lector y la calidad de las novelas que Chandler escribía, permitieron que sus novelas terminaran en el cine.
En 1946, Chandler y Cissy se mudaron a La Jolla, California y él comenzó a trabajar en su casa. Chandler era alcohólico y muchos creen que por eso le dio esa característica a su detective privado, pero en esta época ya controlaba su consumo de alcohol, y cuidaba de Cissy, que sufría de una enfermedad terminal. Ella falleció el 12 de diciembre de 1954, a la edad de 84 años. La vida de Chandler continuó, pero cinco años más tarde, el 26 de Marzo de 1959, a la edad de 70 años, Chandler cerró sus ojos para siempre, llevándose consigo a Philip Marlowe, congelado en su última aventura.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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