NO VA MAS

Cristobal K


Sábado 1ro de Febrero de 2003. Río Gallegos. Cristobal López (el primero desde la izquierda) mira con simpatía, a su lado Juan Castellanos, socio y director de Casino Club junto a su mujer son testigos privilegiados. Néstor Kirchner sigue las instrucciones de Hector Cruz, Gerente General de Casino Club. Cristina Fernandez, senadora por Santa Cruz mira con sorpresa.



Fue una de sus últimas decisiones como Presidente de la nación. A cinco días de entregarle el poder a su esposa, el 5 de diciembre de 2007, mediante el decreto 1851, el ex presidente Néstor Kirchner extendió hasta el año 2032 la concesión del Hipódromo Argentino de Palermo a Casino Club, la empresa controlada por el empresario chubutense Cristóbal López. Aunque todavía faltaban diez años para el vencimiento, la letra chica del decreto también fue generosa con López: Le permitió aumentar hasta el 70% la cantidad de maquinas tragamonedas. Algo así como más de 4 mil millones de dólares más en ganancias.

Pero la relación entre López y Kirchner siempre fue observada en detalle. "Kirchner es Cristóbal López", sentenció Lilita Carrió cuando presentó el mes pasado un lapidario informe sobre los números del empresario, que además es señalado por sus manejos con el Casino Flotante de Buenos Aires. Pero la amistad entre pingüinos no es nueva. A finales de 2007, López inauguró un nuevo casino, fue en El Calafate, el "lugar en el mundo" de la Presidenta Cristina. Pero aunque el matrimonio presidencial estaba en la villa turística, no asistieron a la inauguración. Prefirieron esquivar las criticas. Sin embargo, el 1 de Febrero de 2003, cuando Néstor Kirchner era candidato presidencial, el lugar de encuentro fue en Río Gallegos, la capital pingüina. Ahí, Casino Club abrió las puertas del casino y contó con la presencia del entonces gobernador de Santa Cruz y la actual presidenta. Fue una fiesta con más de 500 invitados, donde Kirchner se divirtió como pocas veces. Pasadas las 11 de la noche, después de cortar las cintas, Néstor y Cristina subieron al primer piso del casino, escoltados por Cristóbal López y sus socios Juan Castellanos y Hector Cruz, gerente general de Casino Club. Cruz le dio las instrucciones y Kirchner, que buscaba sumar votos con el guiño de los empresarios, tiro la primer bolilla de la ruleta. Cristina miraba con simpatía y López sonreía. Esa fue la única foto que los mostró juntos y se guardó con cuidado... hasta ahora.

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