PRISION PREVENTIVA ¿REMEDIO O ENFERMEDAD?

POR JUAN CRUZ SANZ
Políticos, juristas, periodistas y gran parte de la sociedad, parecen hoy estar perdidos en una discusión profunda e importantísima, que sin quererlo define el mito “el argentino sabe de todo y si no sabe, lo inventa”. En los diarios, la radio y la televisión, se dedican a debatir la conveniencia de una figura procesal, un tema aparentemente desierto y limitado a los recintos de la academia y muy poco sexy para los muchos minutos de aire que se le dedican. Pero lo más interesante del caso, es que todos opinan desde diferentes esferas, pero, la gran mayoría, partiendo desde cimientos levantados en arenas movedizas, no puede debatir sobre algo de lo que ni siquiera está seguro de que se trata.

Sin embargo, ese debate tiene una importancia capital y concreta. Los medios, desde su rol de generadores e impostadores de temas en la agenda de la sociedad, se quiera o no, definirán los pasos a seguir con respecto a la continuidad o modificación de la prisión preventiva, la vedette del sistema judicial argentino. Los pasos a seguir determinarán el futuro del sistema jurídico. Si inocentes seguirán conviviendo años junto a verdaderos delincuentes, si los delincuentes estarán libres caminando junto a vos, junto a mí, porque el sistema y la burocracia no los encierra, si las cárceles seguirán inundadas de gente, apretadas como ratas, rompiendo con todo derecho constitucional. Muchos de estas incógnitas surgen a partir de la discusión de este tema. Prisión preventiva ¿remedio o enfermedad?

La jueza Carmen Argibay, la ministra de la Corte Suprema de Justicia, propuso modificar e incluso eliminar el sistema de prisión preventiva, argumentando que por culpa de esa figura, millares de presuntos delincuentes, de quienes aún no se sabe si efectivamente lo son, abarrotan las cárceles de todo el país, convirtiéndolas en lugares donde imperan el caos y la violencia.

Las respuestas no se hicieron esperar. El abogado penalista Jorge Minces dijo que "en ningún sistema, en ningún país civilizado del mundo, la prisión preventiva ha sido eliminada", sosteniendo así, implícitamente, la tesis de que toda innovación en materia de derecho procesal es indeseable. Agregó que la idea de Argibay se fundaba en motivos "ideológicos", tal vez queriendo decir que la jueza quiere dejar a la mayor cantidad posible de delincuentes en libertad. Pero acá quiero realizar un breve análisis. Es verdad, ningún país civilizado del mundo elimino la prisión preventiva, pero en ningún país civilizado un fallo judicial tarda años, décadas en salir, y si a esto le sumamos la famosa ley del 2 x 1 (que implica computar cada año de prisión sin condena como si se trataran de dos años) estamos definitivamente frente a un punto flojo del sistema.

En el medio, se preguntan: ¿por qué debería importarme si se modifica o elimina la prisión preventiva o si se queda como está? La respuesta es bastante simple.

La situación de la Justicia argentina no es la mejor. El hacinamiento en las cárceles, con sus desagradables consecuencias (como el sangriento motín producido hace pocas semanas en Coronda), no es más que un resultado del repetidamente señalado colapso en que se encuentran juzgados y fiscalías, con causas que se demoran años o que prescriben sin resolverse. Argentina no esta a la altura de copiar las leyes del primer mundo. Los máximos dirigentes del derecho argentino deben realizar una fuerte autocrítica y empezar a construir para atrás, para de esa forma asegurar las bases de la justicia argentina y a partir de ahí construir hacia delante.

La cuestión del hacinamiento en las cárceles no es menor, porque determina si las cárceles pueden ser "sanas y limpias", como lo ordena la Constitución Nacional, o se convertirán en incontrolables bombas de tiempo. La simple acumulación de personas puede hacer fracasar cualquier intento de ordenar y pacificar, como lo saben los maestros de las escuelas públicas de las grandes ciudades y suburbios. No es lo mismo manejar una escuela con capacidad para 300 estudiantes y que cuente con 750, que educar en una escuela acorde a sus posibilidades y dimensiones, Salvando las distancias, la analogía cárcel – escuela, sirve para graficar la situación del servicio penitenciario en la Argentina.

Es en ese sentido que la medida propuesta por Argibay podría tener un efecto deseable al disminuir drásticamente la población carcelaria. Pero tal vez el elemento más importante a considerar sea otro. Creo que lo ideal es modificar la actual prisión preventiva, reformar esta figura, de modo que no todos caigan en la misma bolsa, y no todos escapen de la ley. Crear una prisión preventiva acorde a la Argentina.

La prisión preventiva (es decir, el alojamiento de un presunto delincuente en una unidad penal mientras se investiga si realmente cometió un delito, para evitar que escape u obstruya la acción de la Justicia) implica que las cárceles estén llenas de delincuentes condenados, pero también de personas inocentes hasta que se demuestre lo contrario. ¿Como es la situación legal de una persona? Uno es… ¿inocente hasta que se demuestre lo contrario o uno es culpable hasta que se demuestre lo contrario? ¿Difícil no?

Todos reciben un tratamiento similar, son sometidos a las mismas humillaciones, lo que elimina la distinción moral entre quien es delincuente y quien no. Por supuesto, al salir de la cárcel, ni unos ni otros respetan demasiado el sistema legal. ¿Reincidencias? ¿Gente que parece irrecuperable? ¿Qué otra cosa se podría esperar?

Eliminar la prisión preventiva podría implicar que algunos más escapen del brazo de la ley, es difícil pensar que personas culpables de delitos graves, se porten como niños buenos y se sienten en una silla a esperar que la justicia los mande a la cárcel. Pero, la eliminación de la prisión preventiva también descomprimiría la situación y bajaría el nivel de violencia dentro de las unidades penales y, por lo tanto, fuera de ellas. Un preso bien atendido es un preso dispuesto a recuperarse, en tanto que un inocente enviado al infierno es un hombre que ha dejado de creer en la Justicia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La prision preventiva...,¿es para prevenir?, no me parece que haya que suprimirla, coincido en que la unica solucion es agilizar los procesos judiciales, y creo que es la unica manera de descomprimir carceles y comisarias. Seguro que un inocente encarcelado, lo unico que genera es descreimiento en la justicia, y lo PREVENTIVO, no debe confundirse con DEFINITIVO, un delincuente libre, solo genera impunidad y sensacion de inseguridad. LEGISLADORES a legislar, JUECES a trabajar!!!...

Anónimo dijo...

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