EL TIEMPO Y YO

Un año. 365 días. Muchas horas, muchos minutos, muchos más segundos. El tiempo y su pesadez sigue pasando. Pasan a mi lado, casi los puedo tocar, los puedo sentir, incluso los puedo ver. Nos miramos a los ojos, con odio, con resentimiento. No nos hablamos, solo nos desafiamos. El tiempo me castiga por no utilizarlo y yo lo condeno por seguir pasando.

Me aferro a los recuerdos. A esos momentos que viví a su lado. A sus gestos, a sus palabras, a su mirada. Detalles que aún hoy resuenan como un eco de la memoria que no se resigna a caer olvidado en el fondo de mi cabeza. Ya no quiero preguntarme por qué. No sirve, no tiene sentido. Es esa pregunta la que se transforma en un látigo que te castiga con su ignorancia y te desploma con su silencio. Con su falta de respuesta, con la impunidad de su vacío.

El tiempo sigue pasando. El tic tac abruma. La vida continúa dicen los falsos sabios. La vida cambia digo yo. Continuará, con sus alegrías, con sus tormentos y futuras frustraciones, con sus momentos maravillosos y con la rutina, pero ya no será la misma. Irá de la mano de su amigo el tiempo. Juntos se reirán de mí, cuando el recuerdo del momento se transforme en el recuerdo del recuerdo. Cuando la lágrima sea sonrisa.

El tiempo sigue pasando. No habrá soluciones, faltarán respuestas. Siempre será así. Ya no importa. Hoy será distinto. Mientras hace correr sus segundos, lo volveré a mirar a los ojos. Sin odio, sin rencor. Lo saludaré y le diré gracias. Gracias por haberme dado algunos minutos de sus 15 años de vida. Gracias por haberme dado los minutos para decirle te quiero, darle un abrazo, mirarlo a los ojos y soñar con él. No fueron suficientes, pero hoy me niego a perderlos. Hoy, más que nunca, me niego a olvidarlos.

Leandro Alfonso Vera - 13/11/93 - 07/12/08

2 comentarios:

marilu dijo...

te quiero hermanito http://www.opisantacruz.com.ar/home/2009/12/07/tributo-a-leandro/8031

Rocío Deguer dijo...

Es dificil comentar, y leer lo que escribiste te hace sentir triste e incómodo.
Incómodo por la impotencia de no poder hacer nada, por no conocerte y aun asi sentir tu dolor.
Querer decir algo y no saber qué.
Pero aunque resulte difícil de creer el tiempo pasa y aunque no cura, cicatriza.
Y si, deja marcas como toda cicatriz.
Desde aca, un comentario anónimo te manda fuerzas para seguir adelante. Por que como vos bien dijiste, "La vida cambia digo yo. Continuará, con sus alegrías, con sus tormentos y futuras frustraciones, con sus momentos maravillosos y con la rutina". Hay que seguir adelante.

Saludos.